Covid-19: tabaquismo y letalidad en Argentina

Las patologías asociadas al Tabaco en Argentina representan un importante universo dentro de los fallecimientos por COVID 19 registrados por el sistema SISA.
Casi el en el 20% -más precisamente el 18,72%- de ellos se registraron factores de riesgos preexistentes (prácticamente 2 de cada 10) vinculados al hábito de ser fumadores/as, exfumadores/as o tenían como patología preexistente la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Respecto a esta última patología, en la Argentina, entre el 80 y el 90 por ciento de los casos, está vinculado al hábito de fumar.

Luego de que se decretara la emergencia sanitaria como consecuencia del covid-19, y se diera comienzo al aislamiento preventivo social y obligatorio, aparecieron distintos indicadores que dieron cuenta que el confinamiento impactó, directa o indirectamente, en el aumento del consumo de distintas sustancias, especialmente tabaco y alcohol.

Desde el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense, dos semanas después de iniciada la cuarentena, se realizó un primer relevamiento, pionero en la materia en nuestro país.

Dicho estudio cuantitativo y cualitativo, sobre un total de 506 entrevistas realizadas mediante una plataforma on line entre los días 5 y 7 abril de 2020, determinó que 2 de cada 10 bonaerenses en aquel momento, cuando se registraban menos de un centenar de muertos, ya habían incrementado el consumo de alguna sustancia que ya consumían antes de la cuarentena. Sobre ese total, casi el 40% fumó más tabaco/cigarrillos desde el inicio del aislamiento, mientras que el 2,3% incrementó el uso de vaporizadores/cigarrillos electrónicos[1].

Ante un nuevo escenario, marcado por un importante número de fallecidos a causa de covid-19, aparece la necesidad de explorar e investigar otras situaciones muy preocupantes vinculadas al hábito de fumar (y vapear). Por ejemplo: ¿Cómo ha influido el tabaquismo, y las distintas patologías asociadas al consumo de tabaco, como factores de riesgo en la letalidad del covid-19?

Al momento de elaborarse este informe suman más de 2800 las personas fallecidas por la enfermedad en nuestro país.

Primera aproximación

La distribución de factores de riesgo en fallecidos por covid-19 -a nivel nacional- muestra que casi el 20% -más precisamente el 18,72%- de los factores de riesgos preexistentes (prácticamente 2 de cada 10) estaban vinculados al hábito de ser fumadores/as, exfumadores/as o tenían como patología preexistente la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)[2]. Respecto a esta última patología, en la Argentina, entre el 80 y el 90 por ciento de los casos, está vinculado al hábito de fumar, según los datos publicas en el SISA.

Como muestra el siguiente gráfico, si sumamos EPOC + Fumador + Ex fumador nos da el siguiente resultado:

A su vez, otros factores de riesgo, como la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular, las dos causas principales de muerte en el mundo, también están ligadas al consumo de tabaco.

En provincia de Buenos Aires, los indicadores muestran una incidencia directa del tabaquismo apenas un poco menor en los fallecimientos por coronavirus, siendo los principales factores de riesgo preexistentes la hipertensión arterial y la diabetes.

Cabe destacar que desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se vienen insistiendo en la necesidad de que los Estados adopten políticas que, además de prevenir el covid-19, refuercen el abordaje sobre el tabaquismo en sus diversas formas.

La preocupación, en el contexto pandémico, está por demás fundada. Fumar tabaco provoca la exposición a una mezcla letal de más de 7000 productos químicos tóxicos, que incluyen al menos 70 carcinógenos conocidos que pueden dañar casi todos los sistemas de órganos del cuerpo humano. Los riesgos recientemente identificados por fumar incluyen insuficiencia renal, isquemia intestinal y enfermedad cardíaca hipertensiva. Todo ello, potenciado ahora, por el covid-19.

También está generando una creciente preocupación la práctica del vapeo, que aparece asociada a cardiopatías y distintas afecciones pulmonares, entre ellas una enfermedad de reciente aparición conocida como EVALI. Esta enfermedad, al igual que el EPOC, podría disminuir las posibilidades de recuperación de las personas con covid-19 [3].

Así describe el panorama Guadalupe Ponciano Rodríguez, responsable del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México[4]:

“Para poder hablar de covid-19 y tabaquismo debemos saber que éste se asocia a enfermedades respiratorias agudas, como por ejemplo la neumonía, pero también a crónicas, entre las más comunes se encuentra la EPOC y el enfisema pulmonar. Por lo que nos podemos dar cuenta que estamos ante dos pandemias. También el tabaquismo se considera por muchos epidemiólogos como una, pues produce problemas graves de salud en todo el mundo.
Se debe tener en cuenta que por cada virus que entra a una célula se producen alrededor de 100 mil copias, lo que explica el daño y la agresiva colonización de las células. Si le agregamos un sistema inmune débil, es más fácil para el virus atacar y dañar al cuerpo.
Debo resaltar que, si una persona infectada fuma o utiliza cigarrillos electrónicos o vapeadores, el humo y los aerosoles que liberan puede llevar el virus y, por tanto, infectar a más personas. De allí la importancia de no usar productos de tabaco en lugares cerrados donde se convive con más personas”
 

 

Del último informe sobre tabaquismo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se desprende, además, que la tasa de prevalencia de consumo en la Argentina sigue siendo elevada. Está por encima de lo que registra Estados Unidos y se ubica dentro de las cuatro naciones con tasas más altas del continente americano después de Chile, Cuba y Uruguay.

 

 Así deben incrementarse las campañas de prevención, en nuestro país existen normativas que deben actualizarse a los nuevos hábitos de consumo y deben regular las nuevas formas de estrategias comerciales de las empresas que apuntan a una mutación y acceso a un público cada vez mas joven.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] https://www.defensorba.org.ar/contenido/covid-19-y-adicciones-estudio-sobre-consumo-de-tabaco-alcohol-y-estupefacientes-

[2] Entre el 80 y el 90 por cientos de los casos de esta enfermedad, según distintos reportes del Ministerio de Salud de la Nación, se debe al consumo activos o pasivo del humo de cigarrillos, mientras que uno de cada cuatro fumadores desarrolla EPOC. Se estima, además, que en la Argentina hay más de 2 millones de personas que sufren esta enfermedad http://www.msal.gob.ar/tabaco/index.php/informacion-para-ciudadanos/efectos-del-tabaco-en-la-salud/107-tabaco-y-enfermedad-pulmonar

www.msal.gob.ar/ent/images/stories/programas/pdf/2016-11_resumen-ejecutivo_EPOCAR.pdf

[3] Gaceta de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México. http://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2020/05/15/el-tabaquismo-como-un-factor-de-riesgo-y-un-factor-pronostico-para-la-covid-19/

[4] Esta dolencia implica lesión pulmonar aguda, con infiltrado pulmonar, daño alveolar difuso, inflamación, proteinosis alveolar, bronquiolitis aguda y neumonía. Se asocia  esta patología con el “vapeo”, es decir, la inhalación del aerosol de un líquido calentado por el Cigarrillo Electrónico (CE). Este líquido puede contener nicotina, aceites de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabinoides (CBD), y otras sustancias como saborizantes y aditivos.

 

SEGUIME EN TWITTER

MÁS INFORMES

El grupo empresario que controla el negocio de la luz en...

Así surge del último balance presentado por Desarrolladora Energética SA (DESA SA), el grupo empresario que lidera Rogelio Pagano. Controla las distribuidoras de electricidad que operan en la provincia de Buenos Aires: EDEA (Costa Atlántica), EDEN (norte bonaerense), EDES (sur bonaerense), Edelap (Río de la Plata). El holding también incluye la empresa que distribuye electricidad en Salta (EDESA). Como si el tarifazo no bastara, también le postergaron el plazo para pagar las multas por no cumplir los parámetros de calidad establecidos por el contrato de concesión