El «tabaco sin humo» avanza entre los jóvenes, los riesgos para la Argentina

Ante las regulaciones que impiden o limitan fumar en espacios públicos y privados, durante la última década las tabacaleras vienen haciendo una fuerte apuesta al desarrollo del denominado “tabaco sin humo”. En nuestro país 20,2% de los jóvenes, consumen actualmente algún producto de tabaco, siendo entre mujeres más alto que entre varones dicho consumo: 21,4% frente a 18,7%. 

Los mismos estudios advierten que el 4,6% de la población ya consume productos de tabaco que no son cigarrillos y casi un 3,8% de los varones jóvenes lo hicieron con “Tabaco sin humo”. Las respuestas provienen de 1453 estudiantes de escuelas públicas y privadas, de los cuáles 1.251 tenían entre 13-15 años en un estudio contratado por la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas no Trasmisibles publicado a fines del año anterior, que hoy analizamos.

A esta cifras debemos incorporar el vapeo que representa un 7% del total de fumadores jóvenes y los cigrarrillos electrónicos que en el caso de los varones es consumido por el 8,1%.

El programa Antitabaco del Ministerio de Salud define la «Tabaco sin Humo» como  productos compuestos de tabaco que se mastican, inhalan o chupan en lugar de fumarse. Está disponible en tres formas:

  • Tabaco para mascar. Viene en hojas sueltas, rollos o trenzados que deben mascarse para liberar la nicotina.
  • Rapé. Está disponible seco o húmedo. Viene en sachets parecidos a las bolsitas de té que se colocan entre la mejilla y la encía. También puede inhalarse por la nariz. 
  • Betel quid. Es un producto disponible en India, África y Asia, también conocido como pan masala. Consiste en una pasta seca que tiene tabaco, nueces de areca y otros aromatizantes. Se coloca dentro de la boca, usualmente entre la encía y la mejilla y se chupa y masca suavemente.

 

  •  

El tabaco sin humo libera nicotina. Una bolsita de tamaño promedio colocada entre la mejilla y la encía durante 30 minutos genera casi la misma cantidad de nicotina que tres o cuatro cigarrillos y el uso de dos latas de rapé por semana equivale a la misma cantidad de nicotina inhalada por alguien que fuma un paquete y medio de cigarrillo al día. La nicotina que se libera del tabaco sin humo se absorbe a través de los tejidos de la boca sin necesidad de que la persona trague.

¿Cómo afecta a su salud el tabaco sin humo? 

El tabaco sin humo puede ocasionar serios problemas de salud, particularmente un mayor riesgo de cáncer de la boca, garganta, mejillas, encías, labios y lengua. La cirugía para extirpar el cáncer de estas áreas es muy invasiva y ·generalmente, desfigura la cara. Sólo el 56% de las personas que tienen cáncer de la boca o la garganta viven más de 5 años después del diagnóstico. El uso del tabaco sin humo también aumenta el riesgo de cáncer del esófago, laringe, estómago y páncreas.

Además, el tabaco sin humo, aumenta el riesgo de:

  • Adicción a la nicotina. El tabaco de mascar produce adicción a la nicotina, una de las drogas más adictivas que se conocen. 
  • Enfermedad de las encías. El azúcar que contienen algunos tabacos sin humo contribuye al deterioro de los dientes. También puede hacer que las encías se separen de los dientes en el área donde se coloca el tabaco y, con el tiempo, puede desarrollar enfermedad avanzada de las encías (periodontitis) y perder algunos dientes. El tabaco sin humo también mancha los dientes. 
  • Úlceras precancerosas. Una semana después de comenzar a usar tabaco de mascar, pueden desarrollarse pequeñas manchas blancas (leucoplasia), dentro de la boca. Un 6% de estas se convierten en cáncer. Las manchas rojas, llamadas eritroleucoplasia, son aún más peligrosas. Más del 50% se convierten en cáncer. 
  • Hipertensión arterial. El tabaco sin humo contiene altas concentraciones de sal, que puede contribuir a genera hipertensión arterial o a empeorar una ya existente. 
  • Enfermedad cardiovascular. El tabaco sin humo puede aumentar el ritmo cardíaco y el riesgo de infarto cardíaco. También hace que la sangre forme más coágulos, aumentando el riesgo de accidente cerebrovascular. El tabaco sin humo también puede aumentar los niveles de colesterol, contribuyendo al riesgo de enfermedad del corazón.

En sus informes anuales sobre la epidemia de tabaquismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene alertando que los sabores atractivos en el tabaco con y sin humo –juntos con el cigarrillo electrónico y las pipas de agua- son las principales estrategias que vienen instrumentando las tabacaleras para captar a una nueva generación de clientes[1], especialmente entre adolescentes.

Por ello, la OMS recomienda que los sistemas de vigilancia del tabaco de los Estados incluyan información no solo sobre aquellos productos que aparentemente son los más consumidos, sino sobre todos los tipos de tabaco, con o sin humo (también para los nuevos productos que está desarrollando la industria). Esto permitirá identificar tempranamente los cambios en los patrones de consumo y realizar las adaptaciones necesarias a las políticas existentes.

El chimó

Una variante de tabaco masticable es el peligroso chimó. Se trata de un producto de larga tradición y muy consumido en Venezuela, que se comercializó sin restricciones en nuestro país hasta antes de la pandemia y cuyos distribuidores podrían hacer ingresar nuevos cargamentos en el corto plazo.

El chimó es un tabaco masticable con forma de jalea que presenta elevadas concentraciones de nicotina, genera adicción y estudios científicos lo asocian con el desarrollo de distintos tipos de cáncer: boca, lengua, estómago y/o garganta.

Ante la alarma que se detectó la semana pasada en Chile, a raíz de la venta masiva de chimó en el mercado informal de ese país, desde el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense se pudo detectar que el producto era ofrecido hasta hace pocos meses, a través de distintas plataformas on line, en nuestro país. También se podía conseguir en distribuidoras y comercios minoristas del Conurbano y Capital Federal.

En ese sentido, un frasco de 18 gramos de chimó -marca “El Tigrito”, la más popular en Venezuela- costaba entre 170 y 300 pesos. Al igual que en Chile, este producto, que se promociona por sus supuestos usos medicinales, no tiene aval científico ni cuenta con registro sanitario.

Ahora bien, a diferencia de lo ocurrido en el país trasandino, donde el chimó ya penetró con fuerza en el mercado informal y se consigue con facilidad, en la Argentina se está a tiempo de actuar. Hoy por hoy el producto se encuentra prácticamente agotado en el mercado local debido a las dificultades que ha ocasionado la pandemia para la importación.

Al existir una amplia demanda insatisfecha, distintos distribuidores están intentado ver la forma de que ingresen nuevos cargamentos, lo que hace necesario que las autoridades sanitarias apliquen los controles correspondientes en los puntos fronterizos, aeropuertos y terminales portuarias.

El consumo de chimó impacta directamente en la salud ya que tiene efectos estimulantes. Por un lado, quita el cansancio, la sed, el hambre, el frío y deja una sensación de ánimo y euforia, pero también acelera la tensión arterial. Además, puede causar serios problemas en la dentadura, encías, papilas gustativas, salivación y mal aliento.

Un negocio en la mira de las tabacaleras

Al igual de lo que sucede con el cigarrillo electrónico y el cannabis, las tabacaleras también pusieron la mira en el «Tabaco sin Humo” como forma de diversificarse y esquivar las normativas que limitan fumar en espacios públicos y privados.

Concretamente, crearon formas solubles de tabaco sin humo a las que le agregan saborizantes. Están disponibles como pastillas, orbes o bolitas; tiras (parecidas a tiras de aliento que se derriten en la boca); y varitas del tamaño de un escarbadientes. Algunos de estos productos tienen edulcorantes o sabores y se parecen mucho a las golosinas. Todos contienen tabaco y nicotina.

La American Cancer Society es contundente[2]:

“Ninguna forma de tabaco sin humo es un sustituto seguro de cigarrillos. Aun así, las compañías tabacaleras a menudo comercializan estos productos como alternativas a fumar en los lugares donde no está permitido fumar…

Generalmente, las personas que inhalan o mastican tabaco reciben aproximadamente la misma cantidad de nicotina que las personas que fuman regularmente.

El tabaco sin humo también expone a estas personas a por lo menos 30 productos químicos que causan cáncer. Las sustancias causantes de cáncer más dañinas en el tabaco sin humo son las nitrosaminas específicas del tabaco (tobacco-specific nitrosamines TSNAs).

Los niveles de TSNA varían según el producto, pero mientras más alto sea el nivel, mayor será el riesgo de cáncer.

Los cánceres relacionados con el uso de los productos de tabaco sin humo incluyen: Cáncer de boca, lengua, mejilla y encía; Cáncer en el esófago (el conducto de deglución que va desde la boca hasta el estómago) y Cáncer de páncreas”.

Pese a estos riesgos, las tabacaleras el año pasado tuvieron una “buena noticia” para expandir el negocio “sin humo”: las autoridades de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) respaldaron una marca de tabaco masticable al considerarlo una alternativa menos nociva que los cigarrillos. Fue la primera vez que el gobierno de ese país aprobó un producto derivado del tabaco de “riesgo reducido”.

Sin embargo, la FDA enfatizó que la marca Swedish Match[3] no es segura, simplemente es menos dañina, y que todos los productos derivados del tabaco representan un riesgo. Por eso, las bolsas de tabaco deben incluir las advertencias obligatorias del gobierno que indican que puede causar cáncer bucal, gingivitis y pérdida de dientes.

Desde hace décadas, las bolsas de tabaco molido, llamado “snus”, son muy populares en los países escandinavos, pero representan una pequeña parte del mercado del tabaco en Estados Unidos. Algo similar sucede, por ahora, en la Argentina.

Cabe destacar que Philip Morris, una de las dos tabacaleras que concentra el mercado de cigarrillos en nuestro país, también viene incursionando en el negocio de los “snus” – a través de su marca Marlboro- desde el año 2007.

 

 

 

[1]   Otras estrategias son la promoción de productos de tabaco y distribución de muestras gratuitas en eventos populares para jóvenes.; anuncios y exhibición de productos de tabaco en películas y programas de televisión y a través de plataformas de redes sociales con influenciadores digitales pagados.

https://www.paho.org/es/campa%C3%B1as/dia-mundial-sin-tabaco-2020

 

[2] https://www.cancer.org/es/cancer/causas-del-cancer/tabaco-y-cancer/productos-de-tabaco-sin-humo.html

[3] https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-grants-first-ever-modified-risk-orders-eight-smokeless-tobacco-products

 

SEGUIME EN TWITTER

[td_block_2 custom_title="MÁS INFORMES" block_template_id="td_block_template_9" limit="3" category_id="51" sort="random_posts" f_header_font_family="fs_2"]