Problematicemos la mirada tolerante hacia el trabajo infantil

El proceso para erradicar el trabajo infantil esta registrando algunos vaivenes que torna dificultoso el cumplimiento de las metas establecidas por organismos internacionales. Es una situación que se registra en muchos países del mundo, incluida la Argentina, y que torna urgente la adopción e instrumentación de políticas públicas focalizadas que atiendan la situación y brinden soluciones efectivas.

Los últimos reportes de UNICEF muestran que nuestro país logró importantes avances en la lucha contra el trabajo infantil en la última década. Pero ese proceso tuvo sus altibajos como ocurrió, por ejemplo, durante la primera etapa de la pandemia covid-19 cuando, como consecuencia del impacto económico y social de la emergencia sanitaria, muchos niños y niñas tuvieron que salir a trabajar para ayudar a sus familias.

 

La actualidad nos muestra, siempre de acuerdo a los reportes de UNICEF, que el 13,3% de las y los Niños, Niñas y Adolescentes (NNyA) de entre 5 y 17 años realiza alguna actividad (económica, de autoconsumo o doméstica intensa). Asimismo, el trabajo infantil es mayor en áreas rurales y se correlaciona negativamente con la asistencia educativa.

En nuestro país se considera trabajo infantil a toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por NNyA debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo (16 años). Desde hace 14 años, Argentina cuenta con la Ley 26.390 destinada a la prohibición del trabajo infantil y la protección del trabajo adolescente. Esta norma complementa y aumenta, en especificación, a través de un régimen especial, lo establecido por la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo. Finalmente, mediante la Ley 26.847, promulgada en 2013, se incorporó al Código Penal el art.148 bis, que establece: “Será reprimido con prisión de 1 a 4 años el que aprovechare económicamente el trabajo de un niño o niña en violación de las normas nacionales que prohíben el trabajo infantil, siempre que el hecho no importare un delito más grave”. Quedan exceptuadas las tareas que tuvieren fines pedagógicos o de capacitación exclusivamente.

Asimismo, el Estado bonaerense lleva adelante el Programa Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, creado a través de la Ley 13803, y su Decreto Reglamentario 2137 del año 2010. Este programa funciona en el marco de la Comisión Provincial (COPRETI), creada en 2004 (Decreto 1303/05). Tanto el Programa Provincial como la Comisión son de carácter interministerial, intersectorial y cuatripartito, y la presidencia está a cargo actualmente de la ministra de Trabajo.

En definitiva, a nivel federal y provincial, contamos con un marco normativo acorde y con una serie de dispositivos con presencia territorial.

Desde el Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Defensoría del Pueblo, en coincidencia con el objetivo planteado en el programa provincial, consideramos que es necesario problematizar la mirada tolerante hacia el trabajo infantil.

Hay una realidad que nos muestra que la ausencia de espacios de cuidado, como componente inherente al trabajo decente, lleva a muchos NNyA al trabajo doméstico intensivo o bien a acompañar a sus familias a lugares de trabajo en un contexto de actividades de subsistencia y de alta informalidad.

Las estrategias de erradicación del trabajo infantil requieren considerar los múltiples aspectos relacionados dentro de una política de Estado permanente y perdurables, transversal a los gobiernos de turno, con objetivos a corto, mediano y largo plazo. Está claro que la solución no es única y se requiere de la asociación de muchos sectores, entre los cuales podrían jugar un papel destacado los gobiernos locales y la ciudadanía informada y sensibilizada con el problema.

Entendemos que, como el trabajo infantil no es producto de una sola causa, tampoco la solución la encontraremos en una única dirección. La premisa debe ser seguir avanzando en visibilizar la problemática, proteger los derechos de las y los NNyA y, fundamentalmente, en mejorar su educación. Sólo así podremos atacar de manera efectiva un problema que duele y afecta el futuro de la sociedad.

 

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